1. Educación: Millones de estudiantes de todos los niveles a nivel mundial, se vieron forzados a emprender clases de forma remota. Maestros tuvieron que familiarizarse de forma rápida a plataformas como Zoom o Google Classroom; la mayor preocupación es la privacidad, sobre todo cuando el principal mercado es la población infantil, ya que pueden acceder a sitios que los pongan en riesgo. El adecuado entrenamiento de los educadores es imperativo para que, hagan uso de estas plataformas salvaguardando la información y datos de ellos y sus alumnos.

2. Salud: Se preveén ataques para los desarrolladores de las vacunas, en un esquema de espionaje industrial que secuestren y paralicen las operaciones de salud en hospitales y pongan en riesgo la vida de los pacientes.
Robos de información con datos personales de pacientes, que se encontraban en la nube, aumentarán los ataques de phishing utilizando carnada basada en información médica.

3. Industria: Los cibercriminales ejecutarán ataques mucho más localizados con el único propósito de robar dinero, donde la preocupación principal es la falta de soporte y actualización para los sistemas Windows 7 y Windows Server ICS, así como la filtración del código de Windows XP que son ya obsoletos y muy comunes. Esto afecta al trabajo remoto, por los perímetros de seguridad que no son tan seguros como la protección en el servidor de las organizaciones, muchos datos pueden ser fácilmente rastreables desde los puntos específicos de los empleados.

4. Trabajo a distancia. Protección de datos desde el borde. Las soluciones de autenticación remota han incrementado y seguirán incrementando exponencialmente, es necesario saber en todo momento quién y cuándo ha accedido a la información de la empresa, así como trabajar en la “nube” gracias a sus numerosas ventajas como, por ejemplo, el trabajo colaborativo o la movilidad.

5. Finanzas: De acuerdo con el análisis del escenario financiero en el año 2020, las amenazas fueron más recurrentes y continuarán este 2021 son:
Criptomonedas. La crisis económica encauzada por la pandemia en la que se pronostican fuertes rezagos e incluso el colapso de algunas economías, generará una oleada de crimen y, en la búsqueda de anonimato, las criptomonedas tendrán un segundo auge.
Ransomware on demand. Provenientes de países bajo sanciones económicas, se espera la aparición de actores internacionales que ataquen organizaciones financieras a nivel mundial. El fin de esto es encriptar o robar información y posteriormente extorsionar.

Los problemas de seguridad de la red seguirán aumentando, a medida que aumenta la conectividad, la movilidad y el uso de “cloud”. Dados los recortes de presupuesto en muchas empresas y la falta de personal de ciberseguridad, es crítico implementar un plan de respuesta a incidentes que permita prevenir cualquier brecha o vulnerabilidad posible.
La prevención es el primer paso para la planeación exitosa, peor que ser víctima de un ciberataque es ser víctima y saber que se podrían haber tomado medidas para prevenirlo o para contener el daño.
El objetivo de salvaguardar tu integridad personal o la de tu empresa te permitirá contar con un plan de acción para remediar de forma rápida y eficaz cualquier vulnerabilidad o ataque detectado en tu entorno y, a la par, será una línea de defensa robusta contra cualquier ataque.
En conclusión: Prepararse y educarnos.